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Crear una tienda online: qué necesitas, qué cuesta y cuándo merece la pena

Crear una tienda online: qué necesitas, qué cuesta y cuándo merece la pena

En MutilvaWeb hacemos tiendas online especialmente para empresas de Pamplona y Navarra. También nos piden cosas fuera, y siempre el método es el mismo. No cambia mucho estar en Pamplona o estar en Estella o Madrid. Vender por internet suena sencillo hasta que te pones a ello, hay miles de plataformas y de historias que no ayudan a hacer las cosas simples. Antes de crear tienda online conviene separar dos preguntas que mucha gente mezcla: 

Una cosa es tener un escaparate bonito. Otra muy distinta es cobrar sin sustos, enviar sin líos y que la gente te encuentre en Google. El precio que ves el primer día rara vez es el precio real, y esa diferencia es justo la que decide si el negocio online te compensa o se te escapa en comisiones.

Qué necesitas para crear tienda online

Una tienda no es solo un catálogo con fotos. Hay varias piezas que tienen que encajar para que un desconocido te pague desde el móvil un domingo por la noche. Si falta una, se nota enseguida.

Ninguna de estas piezas es opcional. Puedes tardar más o menos en montarlas, pero todas acaban apareciendo.

Marketplace o tienda propia

Aquí es donde se toma la decisión importante. Vender en Amazon, en Wallapop o en una plataforma parecida tiene una ventaja enorme: ya tienen tráfico. Millones de personas entran cada día sin que tú muevas un dedo. Te das de alta, subes producto y en una tarde estás vendiendo. Para probar una idea sin arriesgar mucho, puede que sea el sitio por donde empezar.

El problema aparece con el tiempo. En un marketplace el cliente no es tuyo, es de la plataforma. No tienes su correo, no puedes escribirle, no construyes marca. Compite contigo cualquiera que venda lo mismo, a veces en la ficha de al lado y más barato. Y cada venta lleva su peaje.

La tienda propia va al revés. Cuesta más al principio y tienes que traer tú el tráfico, con SEO, con tu ficha de Google, con el boca a boca. A cambio no pagas comisión por vender, la marca es tuya y los datos de tus clientes también. Con el tiempo esa lista de clientes vale más que la propia web.

Las comisiones, ese peaje que no se ve

Las comisiones son la parte que casi nadie calcula bien. En un marketplace lo habitual es que se lleven entre un 8 y un 15 por ciento de cada venta, según la categoría, y a veces una cuota mensual encima. No es un pago único. Es un porcentaje que se repite en cada pedido, para siempre.

Hagamos el número redondo. Si vendes 3.000 euros al mes con una comisión del 12 por ciento, son 360 euros que se van cada mes. En un año, más de 4.300 euros. Con eso pagas de sobra una tienda propia y aún te sobra para el mantenimiento de varios años.

La tienda propia también tiene su coste por transacción, pero es otra cosa. La pasarela de pago se lleva alrededor de un 1,5 por ciento más unos céntimos por operación. En esos mismos 3.000 euros son unos 50 euros al mes, no 360. La diferencia no es un matiz. Es la que decide si el margen se queda en tu bolsillo o en el de la plataforma.

Qué cuesta de verdad montar la tuya

Vamos a los números concretos, que es lo que interesa. Con nosotros, un proyecto de tienda online arranca desde 1.690 euros, en pago único, según el tamaño del catálogo y las formas de pago que necesites. Es una web escrita a mano, sin WordPress ni plantillas, pensada para cargar rápido, porque una tienda lenta pierde ventas en cada segundo que tarda.

A ese pago único hay que sumarle el gasto que no se acaba nunca: dominio y alojamiento rondan los 144 euros al año. Nosotros lo cubrimos con un mantenimiento que empieza en 189 euros anuales e incluye copias de seguridad y que la tienda siga en pie. El dominio y el código son tuyos desde el primer día. Si algún día quieres irte, te llevas todo. Sin permanencias.

Compáralo con el modelo de suscripción de muchas plataformas. Ahí pagas una cuota mensual que no baja, más las comisiones por venta, más los complementos de pago que casi siempre acabas contratando. Al segundo año, en muchos casos, has pagado bastante más que por una tienda propia y sigues sin ser dueño de nada.

Un ejemplo real: Alam Motor

Para que no suene a teoría, un caso nuestro. Alam Motor es una tienda de repuestos de Toyota en Yakarta que montamos y que está en producción. Más de 100 productos en el catálogo online, fichas de producto individuales con galería, pago y contacto por WhatsApp, y envíos a las 34 provincias de Indonesia. Bilingüe, con su dominio propio y saliendo en Google.

Lo interesante no es la lista de funciones. Es que llevaban décadas vendiendo repuestos y ahora tienen un escaparate que es suyo, no una ficha perdida en un marketplace enorme. Cada búsqueda que aterriza en su web es un cliente que empieza a ser de ellos, no de una plataforma que se lleva su parte.

Cuándo merece la pena dar el paso

No siempre toca lanzarse a la tienda propia el primer día. Si vendes poco volumen o todavía estás validando si el producto interesa, quizás te venga mejor empezar por un marketplace o incluso por pedidos por WhatsApp. Cuesta cero y te da respuestas rápidas. Muchos negocios buenos empezaron justo así, cobrando por Bizum y apuntando pedidos en una libreta.

El punto de inflexión llega cuando las ventas crecen. Ahí cada comisión que te ahorras empieza a pagar la tienda propia en cuestión de meses, no de años. Si ya vendes de forma constante y cada mes ves cómo un pellizco se va en peajes, probablemente ya deberías tener la tuya. Y si en tu sector la competencia sigue anclada en catálogos lentos o en fichas de terceros, tener una tienda rápida y bien puesta en Google es una ventaja que se nota en la caja.

La decisión, al final, es sencilla de plantear. Suma lo que pagas hoy en comisiones al cabo de un año. Compáralo con lo que cuesta una tienda propia más su mantenimiento. Si el primer número es más grande, la respuesta la tienes delante.

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