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Dominio y hosting: qué es cada cosa y cuál necesitas

Dominio y hosting: qué es cada cosa y cuál necesitas

Casi todo el mundo que quiere una web llega con la misma duda. Le han hablado de comprar un dominio, de contratar un hosting, de un certificado no sé qué, y no sabe por dónde empezar. La diferencia entre dominio y hosting es más sencilla de lo que parece, y entenderla te ahorra sustos y facturas raras más adelante. Vamos a verlo con calma, sin tecnicismos, como si lo habláramos tomando un café.

Los dos son cosas distintas. Los dos hacen falta para que tu web exista y la gente pueda entrar. Pero no son lo mismo, ni los paga uno lo mismo, ni sirven para lo mismo.

Qué es un dominio

El dominio es el nombre de tu web. Eso que la gente teclea en el navegador: tunegocio.com, asadoretxea.es, lo que sea. Es tu dirección en internet. Tu marca escrita en la barra de arriba.

Piensa en un local a pie de calle. El dominio sería el rótulo y la dirección postal juntos. Es cómo te encuentran y cómo te recuerdan. Por eso conviene que sea corto, fácil de deletrear por teléfono y coherente con el nombre de tu negocio.

El dominio se alquila por años, no se compra para siempre. Pagas una cuota anual (normalmente entre 10 y 15 euros para un .com o un .es) y mientras la renueves, es tuyo. El día que dejas de pagarlo, queda libre y otro puede quedárselo. Aquí hay un detalle que mucha gente descubre tarde, y a veces por las malas.

El dominio tiene que ir a tu nombre

Este punto es el más importante de todo el artículo. El dominio debe estar registrado a nombre del cliente, o sea, a tu nombre o al de tu empresa. No al de la agencia, no al del sobrino que te montó la web, no al de una cuenta perdida que nadie sabe ya de quién es.

¿Por qué importa tanto? Porque quien figura como titular del dominio manda sobre él. Si mañana quieres cambiar de proveedor, o rehacer la web con otro, o simplemente recuperar tu propio nombre, necesitas ser el dueño legal. Hemos visto negocios atrapados: la web funcionaba, pero el dominio estaba a nombre de alguien con quien ya no había trato, y recuperarlo fue un lío de semanas.

En Mutilva Web esto lo dejamos claro desde el primer día. El dominio es tuyo y el código también. Sin permanencias, sin candados. Puede parecer un detalle menor cuando arrancas, pero es tu activo, y quizás el más valioso de tu presencia online.

La diferencia entre dominio y hosting, con un ejemplo

El hosting es el espacio donde vive tu web. Los archivos, las imágenes, los textos, el código: todo eso tiene que estar guardado en un ordenador encendido las 24 horas, conectado a internet, para que cualquiera pueda entrar cuando quiera. Ese ordenador especial es el servidor, y alquilar un trozo de él es contratar hosting.

Volvamos al ejemplo del local. Si el dominio es el rótulo y la dirección, el hosting es el local en sí: las paredes, el suelo, el espacio donde pones las cosas. Puedes tener el mejor nombre del mundo, pero sin un sitio donde alojar la web, no hay nada que enseñar.

Y aquí está la diferencia entre dominio y hosting en una frase: el dominio es cómo te encuentran, el hosting es dónde está guardado lo que encuentran. Uno es la dirección. El otro es la casa.

El hosting también se paga de forma periódica, casi siempre al año. El precio varía muchísimo según lo que aloje. Una web sencilla de un negocio local necesita bastante poco. Una tienda con miles de productos y mucho tráfico necesita más músculo, y por tanto cuesta más.

Qué necesita de verdad un negocio

La respuesta corta: las dos cosas. No sirve tener solo dominio ni solo hosting. Necesitas el nombre y necesitas el sitio donde guardar la web. A eso se suma un tercer elemento que hoy es obligatorio.

El certificado SSL. Es lo que hace que tu dirección empiece por https y salga el candadito en el navegador. Sin él, Chrome y el resto avisan al visitante de que el sitio «no es seguro», y créeme, eso espanta clientes. Además Google penaliza a las webs sin SSL en los resultados de búsqueda. Ya no es opcional.

Así que el pack real de cualquier web que quiera funcionar bien es este:

Puedes contratar cada pieza por tu cuenta, en tres proveedores distintos, y hacer malabares para que todo cuadre. O puedes dejar que alguien te lo gestione junto. Depende de las ganas que tengas de pelearte con paneles de control en inglés.

Cuánto cuesta esto de verdad

Aquí es donde conviene ser claro, porque en internet hay mucho precio de gancho. Un dominio ronda los 10 a 15 euros al año. Un hosting básico, otros tantos. El SSL, si lo contratas suelto, otro pico. Sumado y bien gestionado, no es una fortuna, pero son varias facturas que hay que vigilar y renovar a tiempo.

En Mutilva Web lo agrupamos en un mantenimiento anual desde 189 euros al año, que incluye hosting, dominio y certificado SSL. Todo junto, una sola factura, sin sorpresas. Si además quieres que revisemos el SEO y hagamos ajustes para posicionar mejor, el plan Cuidado Total cuesta 389 euros al año.

Ojo, el mantenimiento es una cosa y la web es otra. La web se paga una vez: una web sencilla arranca desde 590 euros, una de varias secciones ronda los 990, y un proyecto grande se va a los 1.690. Una tienda online empieza también en 1.690. El mantenimiento es lo que pagas después, año a año, para que todo siga en pie. Pago único por la web, cuota anual por tenerla viva.

Por qué conviene que te lo gestionen

Podrías montarlo tú. Mucha gente lo hace. Pero renovar el dominio a tiempo, tener el hosting al día, que el SSL no caduque (y caducan, y cuando caduca la web deja de verse bien de un día para otro), acordarse de las copias de seguridad... son tareas pequeñas que, cuando se olvidan, dan disgustos grandes.

Un caso típico: se olvida la renovación del dominio, alguien lo pilla, y de repente tu web lleva tu nombre pero apunta a otro sitio. Recuperarlo puede ser caro o imposible. Otro caso: el hosting caduca, la web desaparece, y encima nadie tiene las copias. Estas cosas pasan más de lo que parece, sobre todo en negocios pequeños donde nadie tiene tiempo para vigilar fechas.

Que te lo lleve una agencia significa que esas fechas las vigila otro. Que si algo falla, hay alguien a quien llamar y que responde. Nosotros contestamos en menos de 24 horas, y trato directo, sin centralitas ni tickets que se pierden. Webs como la de MoguWind, la tienda de Alam Motor o la del Asador Etxea aquí al lado, en Mutilva, funcionan así: alguien se encarga y el dueño se dedica a lo suyo.

Al final la decisión es tuya. Si te manejas bien con la parte técnica y te gusta tenerlo todo controlado, adelante, es perfectamente posible. Si prefieres olvidarte y que la web esté siempre en marcha, delegarlo suele salir a cuenta. Lo que no recomiendo a nadie es contratar a ciegas sin saber qué es cada cosa. Ahora ya lo sabes, y con eso preguntas mejor y no te cuelan nada.

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