Cómo crear la página web de tu negocio (y cuándo conviene que te la hagan)

Hoy cualquiera puede crear la página web de tu negocio en una tarde, con un creador tipo Wix y sin escribir una línea de código. La pregunta de verdad no es esa. Es cuánto te va a costar en tiempo, en dinero y en clientes, y si lo que montes va a trabajar para ti o se va a quedar ahí colgado sin traer a nadie. Vamos a verlo con números sobre la mesa.
Hay dos caminos, y ninguno es malo del todo: montarla tú con un creador o encargarla a medida. Lo que cambia es para quién tiene sentido cada uno. Depende de qué esperas de esa web y de cuánto dependen de ella tus clientes.
Qué necesitas antes de empezar
Elijas el camino que elijas, hay cuatro piezas que van a hacer falta siempre. Conviene tenerlas claras antes de tocar nada, porque el precio real de una web es la suma de las cuatro, no lo que marca la etiqueta del diseño.
- Un dominio (tunegocio.com): entre 10 y 15 € al año.
- Alojamiento (el hosting donde vive la web): desde unos 5 € al mes en lo básico, más si el proyecto es exigente.
- El contenido: textos, fotos y logo. Esto lo aportas tú casi siempre, y suele ser lo que más se atasca.
- Páginas legales: aviso legal, privacidad y banner de cookies. En España no son opcionales, y menos si vendes.
Ojo con esto. Mucha gente cuenta solo el diseño y se olvida del dominio, del hosting y de las horas que echa buscando fotos que no den vergüenza. Ahí es donde el presupuesto se hincha sin que te des cuenta.
Crear la página web tú mismo con un creador
Wix, Squarespace o parecidos te dejan arrancar por unos 10 a 15 € al mes, con la plantilla y el alojamiento dentro. Eliges un diseño, arrastras bloques y en una tarde tienes algo publicado. Para probar una idea o salir del paso, puede que te valga de sobra.
El problema llega después. La plantilla que has elegido la han elegido otros mil negocios, así que tu web acaba pareciéndose a la de la competencia. Cargan lentas porque traen un montón de funciones que no usas, y la velocidad es justo una de las cosas que Google mira para decidir a quién enseña primero. Hay además una letra pequeña que casi nadie lee: la web vive dentro de esa plataforma. Si un día quieres marcharte, no te llevas gran cosa.
Y luego está tu tiempo. Una tarde para lo básico, vale, pero después vienen las horas peleándote con el editor para que el móvil se vea bien, cuadrando textos y descubriendo qué se puede tocar y qué no. Ese tiempo lo quitas de atender tu negocio, y no sale en ninguna factura.
Encargarla a medida
La otra vía es pagar una vez y que te la haga alguien. Aquí los números son distintos: una web sencilla de negocio ronda los 590 €, una de varias secciones con la que crecer se va a unos 990 €, y un proyecto grande con más páginas llega a 1.690 €. Si vendes online, una tienda arranca también sobre los 1.690 €. Pago único, sin cuotas escondidas.
A cambio de ese desembolso, la web es tuya de verdad. Nosotros la escribimos a mano, con HTML, CSS y JavaScript, sin WordPress y sin constructores. Eso se nota en que carga rápida y en que el dominio y el código quedan a tu nombre. Si algún día te vas, te lo llevas todo y lo continúa cualquier programador. Sin plantillas y sin ataduras.
Y va con lo que una web necesita para rendir: dominio a tu nombre, certificado de seguridad, versión móvil probada en serio y el SEO técnico para que Google entienda quién eres y dónde estás. De estas hemos hecho unas cuantas, desde el asador de aquí al lado en Mutilva hasta una tienda de recambios en Yakarta.
Por qué la velocidad no es un capricho
Insisto en la velocidad porque se subestima mucho. Una web que tarda tres segundos en abrir pierde a una parte de la gente antes de que vea nada, y Google lo sabe: coloca más abajo lo que carga lento. Una plantilla cargada de extras rara vez va fina en el móvil, que es donde entra la mayoría. Cuando el código lleva solo lo que hace falta, la web vuela, y eso se traduce en que más visitas se quedan.
La cuenta a los dos años
Aquí es donde se ve claro. El creador parece ganar el primer mes, porque pagas 12 € y ya está. Pero pon los dos caminos a dos años vista y mira el conjunto.
Con el creador: unos 144 € al año de suscripción, casi 290 € en dos años, y la web sigue siendo una plantilla lenta dentro de una plataforma que no controlas. Súmale las horas que le has metido tú. Con la web a medida: 590 € de entrada y un mantenimiento desde 189 € al año (dominio, alojamiento y copias), o 389 € si quieres que te la revisemos y actualicemos sin límite, con repaso de SEO incluido. A dos años, la diferencia en euros se estrecha mucho, y lo que te llevas no tiene nada que ver.
Dicho de otra forma: la plantilla barata deja de ser barata en cuanto cuentas el tiempo que te come y los clientes que no entran porque no apareces en Google. En muchos casos, lo que parecía un ahorro era un gasto repartido en cuotas.
Cuándo compensa cada opción
No hay una respuesta única, y quien te diga lo contrario te está vendiendo algo. Depende del papel que tenga la web en tu negocio.
Si es un proyecto de fin de semana, una prueba o algo que te da un poco igual, quizás con un creador te apañas y no necesitas más. Es rápido y barato de entrada, y para eso cumple.
Si de esa web dependen clientes, reservas o ventas, la cosa cambia. Encargarla suele salir más a cuenta a medio plazo, aunque el primer día parezca lo contrario. Una web que carga rápido, sale en Google y no se parece a ninguna otra es la que te trae gente mientras tú estás a lo tuyo.
Y si dudas, hay una forma barata de decidir: un boceto gratis antes de gastar un euro. Ver la web esbozada, con tu nombre y tus fotos, aclara en cinco minutos lo que no aclaran diez comparativas. Muchas veces, cuando la tienes delante, ya sabes cuál es tu camino.